lunes, 18 de mayo de 2015

En busca de la tumba de Cleopatra

Cleopatra, la última faraona de Egipto, se suicidó el 14 de agosto del año 30 a. C., después de que su amante Marco Antonio falleciera en sus brazos. Desde entonces, el destino de sus restos mortales ha sido un enigma que la arqueóloga dominicana Kathleen Martínez asegura estar a punto de resolver. 

Martínez habla con la ilusión contagiosa de un iluminado y la convicción de alguien para quien el futuro no fuera un misterio, mientras explica los detalles de su excavación, que comenzó hace una década en la ciudad ptolemaica de Taposiris Magna, donde aún quedan en pie los muros caducos de un templo dedicado a la diosa Isis. "Cleopatra era la representación viviente de Isis, por lo tanto, se tenía que hacer enterrar en un templo de Isis", asegura la arqueóloga. 

 Diez años atrás, explica, la misión arrancó con cinco objetivos: "El primero, demostrar que el templo fue construido al inicio de la dinastía griega; el segundo, que funcionó como templo por muchas centurias; el tercero, demostrar que fue centro importantísimo de adoración de la diosa Isis; el cuarto, demostrar que tiene túneles y pasadizos y cámaras subterráneas; y el quinto, encontrar la tumba de Cleopatra y Marco Antonio". 

Sólo le queda por cumplir el último de ellos, el que empujó a Martínez a dejar su profesión de abogada en República Dominicana y embarcarse hacia Egipto para comenzar la aventura de su vida. "Taposiris Magna reúne todas las condiciones (para haber sido elegido por Cleopatra como el lugar donde ser enterrada), no hay ningún otro templo, mausoleo o estructura que tenga las condiciones de Taposiris Magna", sentencia Martínez, para quien "Cleopatra nunca le temió a la muerte, pero sí al anonimato". 

La arqueóloga, que es incapaz de ocultar la admiración que siente por Cleopatra VII, insiste en que cuando la reina egipcia se suicidó haciéndose morder por una áspid, cuando ya había sido derrotada por las tropas del Ejército romano, daba comienzo a un ritual religioso que debía concluir con su enterramiento en un templo dedicado a Isis. 

Con la revelación, este año, de una estela del faraón Ptolomeo V, el "hallazgo más importante" en los dos lustros de trabajos, se constata, según la doctora dominicana, tanto la importancia que tuvo el templo, como su dedicación, precisamente, a la diosa egipcia. La estela "es exactamente igual a una inscripción que existe en el templo de Philae (en Luxor), donde el faraón entrega toda la tierra y los productos del templo a la diosa Isis", declara. 

 Los túneles ocultos bajo Taposiris Magna, situada al suroeste de Alejandría, en una lengua de tierra entre el Mediterráneo y el lago Mariut, la convertían, además, en el lugar perfecto para que Cleopatra pudiera descansar eternamente junto a su amante Marco Antonio sin temer que sus restos fueran profanados por sus enemigos. 

20minutos.es
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