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jueves, 14 de enero de 2016

Erzsébet Bathory: La Condesa Sangrienta

El caso de este personaje resulta verdaderamente interesante para la historia del crimen en serie, partiendo en un principio del hecho que sea una de las pocas mujeres que haya asesinado de una manera tan cruel... a cerca de 650 niñas. 

Además de una perversión sádica y sexual, la Condesa Elizabeth Báthory sentía especial atracción por la sangre, y no sólo se contentaba de beberla, como es habitual en los llamados asesinos vampíricos, sino que se bañaba en ella con el fin de impedir que su piel envejeciese al paso de los años.
 
Nace en 1560 en el seno de una de las más ricas familias húngaras. Si bien pertenecía a la más ilustre y distinguida aristocracia, siendo su primo Primer Ministro de Hungría, y su tío Rey de Polonia, también existen antecedentes esotéricos entre los miembros de su familia, como pueden ser un tío adorador de Satán y otros familiares adeptos a la magia negra o la alquimia, entre los que se puede contar a la propia Báthory, ya que desde su infancia había sido influida por las enseñanzas de una nodriza que se dedicaba a las prácticas brujeriles.

Atacar a una familia de poder en esa época era algo verdaderamente difícil, y sobre todo si como en este caso, el acusado además de ser una persona distinguida entre la nobleza tenía amigos igual de poderosos por todas partes. Por ese motivo, el emperador comienza por no prestar atención a las quejas de su pueblo, pero finalmente envía una tropa de soldados que irrumpen en el castillo en 1610.
 
Al entrar, los soldados encuentran en el gran salón del castillo un cuerpo pálido y desangrado de mujer en el suelo, otro aún con vida pero terriblemente torturada, que había sido pinchada con un objeto para extraerle la sangre, y una última ya muerta tras ser salvajemente azotada, desangrada y parcialmente quemada. En los alrededores del castillo, desentierran además otros cincuenta cadáveres.

En los calabozos, se encuentran a gran cantidad de niñas, jóvenes y mujeres aún en vida a pesar que algunos de ellos tenían señales de haber sido sangrados en numerosas ocasiones. Una vez éstos liberados, sorprenden a la Condesa y a algunos de sus brujos en una de las habitaciones del castillo en medio de uno de estos sangrientos rituales. Rápidamente son detenidos y conducidos a la prisión más cercana.

Los crímenes sádicos de Báthory habían durado aproximadamente diez años.

En el juicio, sobraban pruebas para condenar a Elizabeth Báthory culpable de los múltiples crímenes cometidos, pues no sólo se habían encontrado ochenta cadáveres sino que los guardias estaban de testigos para declarar que la habían visto matar con sus propios ojos. 

Ésta confesaría haber asesinado junto con sus hechiceros y verdugos, a más de 600 jóvenes y haberse bañado en "ese fluido cálido y viscoso afín de conservar su hermosura y lozanía".
Le seducía el olor de la muerte, la tortura y las orgías lesbianas. Decía que todo lo mencionado poseía un "siniestro perfume". Sus cómplices fueron condenados culpables, unos decapitados y otros quemados en la hoguera. 

Báthory, aún contando con el privilegio de pertenecer a la nobleza y ser amiga personal del rey Húngaro, fue condenada por éste mismo a una muerta lenta: la emparedaron en el dormitorio de su castillo, dejándole una pequeña ranura por la cual le daban algunos desperdicios como comida y un poco de agua. Murió a los cuatro años de permanecer en esa tumba, sin intentar comunicarse con nadie ni pronunciar la mínima palabra. Fue una especie de suicidio, de repente dejó de tocar alimento alguno y fallece en 1614 cuando contaba con 54 años.

Resulta curioso señalar un paralelismo entre esta mujer y otro vampiro histórico muy conocido: Gilles de Rais, pues aunque éste cometió sus crímenes dos siglos antes, procedían de manera muy similar: ambos pertenecían a la alta nobleza. Él era homosexual y ella lesbiana (de ahí que sus víctimas fuesen principalmente mujeres), y lo más sorprendente e inquietante es que tanto los sirvientes de uno como de otro participaban en los macabros baños de sangre. 

www.escalofrio.com

lunes, 8 de septiembre de 2014

Descubren la verdadera identidad de Jack el Destripador


Tras cientos de años de incógnita, gracias al análisis de ADN, un escritor junto con un especialista genético finalmente han descubierto la verdadera identidad del famoso Jack el Destripador: un inmigrante polaco llamado Aaron Kosminski. 

La clave del descubrimiento es el tesón del escritor Russell Edwards, obsesionado con los crímenes cometidos a finales del siglo XIX y la suerte del destino. Tras comprar en 2007 un chaleco que pertenecía a una de las víctimas de Jack el Destripador, Catherine Eddowes, la segunda mujer asesinada en el distrito de Whitechapel, Edwards contactó con un experto genetista, el doctor Jari Louhelainen. Este consiguió extraer de la prenda el ADN de dos personas distintas gracias a que se había guardado durante años sin haber sido lavado previamente. Así pues, solo debía comparar el material genético del asesino con el de los sospechosos de la época para dar con el sanguinario asesino. 

Evidentemente, todos los sospechosos están actualmente muertos por lo que el científico se las ingenió para dar con alguno de sus descendientes y realizar la comparación pertinente del ADN encontrado. Louhelainen consiguió ponerse en contacto con Matilda, una pariente británica de la hermana de Kosminski que comparte el ADN mitocondrial con el presunto asesino. 

Tras el análisis genético el especialista comprobó que sus dos ADN coincidían en más de un 99%, un porcentaje que ascendió al 100% tras el segundo análisis. De hecho, según explicaba el propio Louhelainen al diario Daily Mail fue capaz incluso de “identificar la etnia y procedencia geográfica del ADN extraído, perteneciente al haplogrupo T1a1, común en las personas de etnia rusa y judía". Se confirmaba que Aaron Kosminski es el famoso Jack el Destripador. 

Kosminski era un peluquero polaco que, en 1888, cuando se produjeron los 5 brutales crímenes en el barrio londinense de Whitechapel, tenía 23 años. La policía de Londres le tenía entre ceja y ceja como uno de los principales sospechosos, pero no consiguieron reunir las suficientes pruebas para inculparle definitivamente. La ciencia no estaba tan evolucionada como en la actualidad y, salvo por un testigo que le situó en el escenario de uno de los crímenes, Kosminski estaba limpio. 

Sin embargo Scotland Yard seguía con la mosca detrás de la oreja y le tuvo vigilado hasta que fue ingresado en un psiquiátrico. De hecho, según los documentos de la época, el sospechoso polaco era un “probable esquizofrénico paranoico con alucinaciones auditivas y propenso a masturbarse”. 

Poco después, en 1891 Kosminski ingresaría en un psiquiátrico hasta el día de su muerte, en 1919, sin pisar una cárcel o ser juzgado por los crímenes que cometió. 

El estudio realizado por Russell Edwards le ha llevado a escribir el libro "Naming Jack the Ripper"' (Identificando a Jack el Destripador'), donde se explica todo el procedimiento que ha seguido hasta encontrar la pista definitiva.

http://www.muyinteresante.es

 

viernes, 18 de octubre de 2013

La família Buckley en Halloween

Esta es la familia Buckley. Los nombres de los niños eran Susan y John. 

Como una broma para halloween, todos los niños del vecindario iban a conseguir un maniqui y simular que le cortaban la cabeza. 

Susan y John pensaron que sería una mejor broma matar a su propia madre, así que cuando llegaron a la puerta de la casa, tomaron un hacha y la degollaron. 

Una vez que los niños se dieron cuenta lo que realmente habían hecho, llamaron a la policia, pero los Buckley ya había partido. 

La única imagen de ellos es esta fotografía, tomada por uno de los que pedían trato o truco. El cuerpo de la madre se encontro después a medio comer.

http://monsters.milkboys.org


domingo, 29 de septiembre de 2013

Los asesinos más jóvenes de la historia

Jon Venables y Robert Thompson. Tenían 10 años cuando mataron de una forma despiadada a un niño de 2 años que habían sustraído de un supermercado en la ciudad de Liverpool, Inglaterra. Los niños torturaron y masacraron al menor. Ocurrió el 16 de marzo de 1990.
Mary Bell. Fue encarcelada por estrangular a un niño pequeño llamado Martin Brown el 25 de mayo de 1968, el día anterior a cumplir sus 11 años de edad. Lo impactante es que después, la niña regresó a la escena del crimen y con una navaja puso una “M” en el estómago de la víctima.
Natsumi Tsuji. En 2004, a sus 11 años de edad, esta niña asesinó a una compañera de escuela cortándole la garganta y brazos con un cutter. Hasta la fecha Tsuji sigue recluida en una cárcel de Japón.
Brenda Spencer. El lunes 29 de enero de 1979, Brenda Ann Spencer estrenó un rifle semiautomático que su padre le regaló en Navidad, disparando a los alumnos de su escuela. Cuando se le preguntó por qué lo había hecho, ella dijo: “No me gustan los lunes”.
Jordan Brown. En 2009 el niño de 11 años de edad cogió la escopeta de su padre, asesinó a su madrastra embarazada y luego, como si nada hubiera pasado, subió al autobús rumbo a su colegio.
Eric Smith. En 1993 Eric Smith, a sus 13 años, fue encontrado culpable de asesinar a un niño de 4 años. La víctima había sido estrangulada. Un psiquiatra diagnosticó a Smith con trastorno explosivo intermitente.
Cristian Fernández. La violencia y los abusos sexuales fueron una constante en la vida de Cristian Fernández, un adolescente que con sólo 13 años es el reo más joven en Estados Unidos. Se enfrenta a cadena perpetua por matar a golpes a su hermanastro de dos años en el 2011.
Mitchell Johnson y Andrew Golden. En 1998 Johnson y Golden, dos niños de 11 y 13 años de edad, atacaron con armas de fuego la escuela Westside, matando a 5 personas e hiriendo a 10 más; el motivo, el desaire que una de sus compañeras le hizo a Mitchell.
Joshua Phillips. A sus 14 años este joven asesinó a su vecina de 8 años; escondió el cadáver debajo de su cama, y se unió a las brigadas de búsqueda para encontrar a la niña. La brutalidad del crimen hizo que la ley lo condenara a cadena perpetua.


George Stinney. En junio de 1944, George Stinney de 14 años, batió el record de ser la persona más joven en ser ejecutada en los Estados Unidos. George fue declarado culpable de las muertes de dos niñas llamadas Betty Jane Binnicker (11) y Mary Emma Thames (8).

http://www.theclinic.cl



jueves, 8 de septiembre de 2011

Como hacer desaparecer un cadáver sin dejar rastro

Aunque se trata de algo muy complicado, algunos asesinos lo han conseguido mediante la inmersión del cadáver en sustancias corrosivas como el ácido sulfúrico –que causa quemaduras severas en los tejidos cuando entra en contacto con la piel– o el ácido clorhídrico –que disuelve la parte mineral de los huesos–. Ése fue el método que utilizo el inglés John George Haig, más conocido como el Vampiro de Londres, que fue ahorcado en 1949 por matar a nueve personas y hacer desaparecer sus cadáveres en piletas.

Por su parte, a pesar de que existe la creencia de que el óxido de calcio o cal viva puede destruir por completo el cuerpo humano, los expertos forenses aseguran que sólo elimina las partes blandas –músculos, nervios y tendones– en poco tiempo. Los huesos, por el contrario, quedan intactos. Éstos sólo pueden ser destruidos a una temperatura de 980ºC.

http://www.muyinteresante.es

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miércoles, 27 de julio de 2011

Lady Bluebeard, la viuda negra de Noruega

El caso de Lady Bluebeard, apodo por el que se conoce a Belle Gunness, es un caso paradigmático de viuda negra. Asesinó a dos maridos y a 4 decenas de hombres más con los que se relacionó sentimentalmente. Los atraía mediante anuncios de los periódicos.

Nació en Selbu (Noruega,1859), donde vivió hasta 1883. Al poco tiempo de vivir en Estados Unidos cambió su nombre, se casó con Mads Sorenson y adoptó tres niños: Jennie, Mirthle y Lucy.

El matrimonio se estableció en Chicago. En 1900 murió Sorenson. Fue el inicio de su carrera criminal. Belle cobró 100 dólares de su seguro de vida y vendió la granja en la que vivía la familia. Montó una pensión que se incendió y cobró el seguro. Había descubierto otro negocio. Con parte del dinero del seguro, estableció una pastelería que también tuvo la mala suerte de quemarse.

En 1902, Belle emigró a Indiana y se casó con otro noruego. Peter Gunnes, que falleció al año de celebrarse el matrimonio de un golpe en la cabeza que se propinó al resbalar “accidentalmente” en un estanque. Belle volvió a cobrar el seguro.

Inició entonces su negocio de atraer pretendientes con los que no tenía ninguna intención de casarse y a los que despojaba de los bienes que llevaban consigo antes de asesinarlos. Belle era precavida: elegía a los hombres sin familia, aseguraba por carta a cada candidato que era el hombre de su vida y le instaba a vender sus propiedades e ir a verla con el dinero para establecerse juntos. Los asesinaba a hachazos o envenenándolos, los despedazaba con su hacha y los enterraba en su propiedad. El primer error de Belle fue desvalijar y asesinar a Andrew Helgelien, que tenía un hermano tenaz dispuesto a encontrar la verdad, Asle Helgelien. Descubrió la verdad, pero ella no le dio tiempo a detenerla.

El 28 de abril de 1908 la casa de Belle se incendió. No pudo establecerse con seguridad que belle muriese en el incendio, aunque se encontró un cadáver de mujer y su dentadura postiza, además de los cuerpos de sus tres hijos. Roy Lamphere, amante de Belle y empleado ocasional en la granja, fue declarado culpable del incendio. Había incendiado la casa por celos. En la cárcel confesó que era cómplice de Belle, con quien cometió 42 asesinatos.

En los terrenos de la granja, que la policía inspeccionó ante la insistencia de Asle, encontraron el cuerpo desmembrado de Andrew Helgelien envuelto en tela. Hallaron en las mismas condiciones 28 cadáveres más.

http://www.denunciando.com

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jueves, 29 de julio de 2010

ORIGEN DEL HOMBRE DEL SACO. FRANCISCO LEONA EL SACAMANTECAS DE ALMERIA

1910. Gádor, Almería. Francisco Ortega el Moruno era un enfermo de tuberculosis que buscaba desesperadamente una cura para su enfermedad. Para ello acudió a la curandera Agustina Rodríguez, quién a su vez le envió al barbero y curandero Francisco Leona. Al parecer, Leona ya tenía antecedentes criminales y, a cambio de 3000 de los antiguos reales, le reveló "la cura": beber la sangre que emanara del cuerpo de un niño y untarse en el pecho mantecas calientes.

Leona y Julio Hernández el tonto, hijo de la curandera Agustina, se ofrecieron a encontrar al niño. Y así fue como, en la tarde del 28 de julio de 1919, secuestraron a Bernardo González Parra, de 7 años y natural de La Rioja. Metiendo al niño en un saco, los criminales lo trasladaron hasta un cortijo aislado en Araoz que Agustina tenía preparado.

Un hermano de Julio Hernández el tonto, José, fue a avisar al cliente el Moruno, dejando a su mujer Elena haciendo la cena.

El asesinato del pequeño Bernardo fue así: después de haberlo sacado aturdido del saco, a Bernardo se le hizo un corte en la axila, de la cual emanó la sangre que bebió el Moruno mezclada con azúcar. El curandero Leona le había extraído, vivo, las grasas corporales y las untó en el pecho de su cliente, el Moruno. Julio Hernández el tonto golpeó al pequeño con una piedra en la cabeza, matándolo.

Acabado el ritual, ocultaron el cuerpo sin vida en una grieta, tapado con hierbas y piedras sin ser enterrado, situada en un lugar cononcido como "Las Pocicas".

A la hora de repartir los 3000 reales que había pagado el Moruno por los servicios, el curandero Leona intentó engañar a su cómplice Julio el Tonto sin obtener buenos resultados. Dándose cuenta de las intenciones de Leona y para vengarse de él, Julio le contó a la Guardia Civil que había visto el cuerpo de un niño cuando perseguía a unos pollos de perdiz.

Cuando el cuerpo de seguridad llegó al lugar, todo el pueblo delató a Leona, pues antes o después había cometido algún delito. Detenido, a la hora de prestar declaración inculpó a Julio y viceversa. Finalmente, tras mil y una excusas, ambos confesaron el crimen. Cuando el cuerpo fue encontrado, éste estaba boca abajo con el cráneo completamente destrozado.

El curandero Leona fue condenado al garrote vil, pero murió en la cárcel. El cliente, Ortega, y Agustina, la curandera, fueron ejecutados. José, uno de los hijos de Agustina, fue condenado a 17 años de cárcel. La mujer de éste, Elena, fue absuelta. Y Julio el tonto finalmente fue indultado por ser considerado demente.

Todavía viven personas en pueblos como La Rioja o Gádor, que son capaces de recordar las coplas que corrieron en esos tiempos, ensalzando la figura del Cabo Mañas, que capturó a los despiadados autores.

http://es.wikipedia.org

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viernes, 20 de marzo de 2009

LA IMAGEN ASESINA


Se dice que quien observa el presente dibujo durante más de 5 minutos queda atrapado por la imagen y se suicida.

Esta Leyenda urbana se alimenta de una historia sobre una chica coreana que pintó dicho dibujo antes de suicidarse. Y por tanto esta especie de maldición se contagia a todos aquellos que observan el dibujo durante más de cinco minutos.

Al parecer el dibujo es del artista Robert Chang y por tanto fue este artista quien dibujó a esta preciosa chica y no una adolescente coreana que se suicidó.

Hay que comentar que al parecer hay algún posible caso de personas que han llegado a suicidarse al escuchar la historia, pero todo cabe señalar que dichas personas tenían problemas psicológicos y por tanto la leyenda solo hizo de detonante de un problema que ya existía.

No disponemos de casos concretos de personas que se hayan suicidado y por tanto no podemos asegurar que dicha leyenda haya ocasionado algún suicidio por la sugestión, aunque es probable desde el punto de vista de la psiquiatría.

www.misteriosysecretos.com

sábado, 20 de diciembre de 2008

EL PRIMER EJECUTADO EN LA SILLA ELECTRICA

El primer hombre ejecutado por electrocución en la silla eléctrica, fue William Kemmler, quien utilizó un hacha para asesinar a su amante.

Esto fue el 6 de Agosto de 1890, en la prisión del estado de Auburn, en Nueva York. Harold P. Brown habia concievido la idea de muerte por electrocución y condujo varios experimentos.

La primera tentativa en ejecución fracasó: Kemmler tuvo sobresaltos durante 17 segundos, pero permaneció vivo. El voltaje fue aumentado a 2000 voltios, pero el generador necesitaba tiempo para cargarse de nuevo. Durante este intervalo, Kemmler mal quemado podría ser oído gimiendo.

La segunda tentativa duró más de un minuto y la escena fue descrita por muchos de los presentes como espantosa, con un olor a carne quemada y con humo emanando de la cabeza de Kemmler. Un reportero quien lo atestiguó dijo: "Era un espectáculo horrible, mucho peor que el ahorcamiento."

El equipo era de Thomas Alva Edison. De acuerdo con un reporte oficial, el procedimiento duró ocho minutos.
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