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viernes, 29 de enero de 2016

Recorrido virtual permite visitar el campo de concentración Auschwitz


Cada 25 de enero desde hace cinco años, se celebra el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, mediante el cual la UNESCO rinde homenaje a las víctimas del Holocausto, coincidiendo con la liberación en 1945 por las tropas soviéticas del campo de concentración Auschwitz-Birkenau.

Este año el tema de las actividades de recordación y educación se centra en 'El Holocausto y la dignidad humana', que establece un vínculo entre el recuerdo del Holocausto y los principios fundacionales de la ONU.

Con motivo de este homenaje, el museo de Auschwitz, donde más de 1,2 millones de judíos fueron asesinados a manos de los Nazis, ha creado un recorrido virtual de 360 grados a través del cual se puede visitar el campo de concentración.

Este recorrido cuenta con más de 200 fotografías de alta calidad, a través de las cuales se puede mirar con detalle las estancias del campo de concentración donde hace 70 años se cometió la barbarie. Esta visita permite el acceso a instalaciones históricas del museo que están cerradas al público, como son las torres de vigilancia, el bloque 10 o algunas partes del bloque 11 situadas bajo tierra.

A medida que se recorre el museo, aparecen sugerencias e informaciones sobre temas relacionados con la historia del campo de concentración y del Holocausto.

Para que este proyecto se llevara a cabo, los fotógrafos Maerk Kocjan, Leszek Cuper y Agnieszka Kocjan han fotografiado el museo durante dos años.

antena3.com

domingo, 7 de diciembre de 2014

Coco Chanel fue una espía nazi

La dama de la alta costura, Coco Chanel, espió a sueldo del nazismo en una complicidad que incluso le llevó a Madrid para servir al III Reich, según documentos desclasificados por el servicio secreto francés en torno a la siniestra memoria del colaboracionismo.

Sepultada en los archivos del Ministerio de Defensa francés, una ficha inédita hallada hace dos meses y destapada por un documental de la cadena pública "France 3" confirma el rol de agente de la modista, alias "Westminster", referencia segura al que fuera su amante durante los años veinte, el duque de Westminster.

En la mañana del 23 de junio de 1940, apenas seis días después de que Pétain anunciase la capitulación de Francia y mientras Adolfo Hitler atravesaba un París desierto junto a su Estado Mayor, los relojes de la capital se avanzaron una hora para marcar el huso de Berlín. Pese a ser declarada ciudad abierta, París huía de París.

Solo un mes más tarde y tras un breve asilo en Pau, a 50 kilómetros de los Pirineos, Gabrielle Bonheur Chanel recuperaba su exclusiva habitación en el Ritz de la parisiense plaza Vend me, entonces convertido en cuartel general de la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana.

Fue allí donde Coco, fruto de un encuentro fortuito en los pasillos, se enamoró del barón Hans Gunther von Dincklage, diez años más joven que ella, adjunto a la embajada del Führer en París y estrechamente vinculado a la Gestapo.

Era el comienzo de una relación que, según apunta la minuciosa entrega del programa "LOmbre dune doute. Les artistes sous lOccupation" (La sombra de una duda. Los artistas bajo la Ocupación), terminó rebasando el ámbito sentimental.

"La producción arrancó justo cuando se dio con estos documentos clasificados; simplemente hemos sido los primeros en mostrarlos públicamente", afirma a Efe el productor ejecutivo del proyecto, Frédéric Lusa, quien avisa que "nadie del equipo se expresará" al respecto a fin de evitar "cualquier toma de posición".

Más contundente, el archivista y responsable del hallazgo, Frédéric Quéguineur, confirma a Efe que "no hay duda alguna" en torno a la validez de un documento que identifica a Coco Chanel como un agente al servicio de la Abwehr, la inteligencia militar alemana.

"Lo localizamos hace dos meses en una remesa de archivos que el servicio secreto francés incautó en Alemania en 1945", relata Quéguineur, quien inició la desclasificación del lote hace un año y medio.

El episodio encaja en la biografía de la modista que firmó Hal Vaughan en 2011, "Sleeping With the Enemy, Coco Chanel secret war", y según la cual la gran dama de la moda fue una "feroz antisemita" cuyo entusiasmo, a mitad de los años treinta, le llevó a loar a Hitler como un "gran europeo".

No extraña así que, en 1943, cuando el conflicto comenzaba a bascular del bando aliado, Chanel llegase a Madrid a fin de negociar la derrota alemana con el entonces embajador británico en España, cercano al "premier" Winston Churchill, quien había tratado a la francesa durante su relación con el duque de Westminster.

"Demostró una megalomanía y una ingenuidad increíble", asegura en el documental el escritor y biógrafo de Chanel, Henry Gidel, quien corrobora el relato más revelador de un proyecto que también repasa los claroscuros de Edith Piaf, Maurice Chevalier o el cineasta y dramaturgo Sacha Guitry.

Entonces Francia se partía en dos a la medida del mando alemán, que designó París -sus cabarés, teatros y prostíbulos- como un remanso para los permisos de la tropa, al tiempo que desplazaba la "zona libre" a la mitad sur del país bajo la autoridad de Pétain, héroe de Verdún y artífice de la colaboración.

De este último también se ocupa el documental de France 3, que desvela un borrador del infausto "Estatuto de los Judíos" -en vigor durante la Ocupación- repleto de anotaciones manuscritas del propio Pétain, y prueba de su implicación en las purgas de hebreos franceses.

Un giro oportuno a la rehabilitación del "pétainismo" emprendida por la extrema derecha francesa en los últimos meses y que, junto al compromiso de la obra de Patrick Modiano, último Nobel de Literatura, desmonta la enésima tentativa de revisar el trauma de la colaboración.

Célebre por liberar el cuerpo de la mujer, Chanel no supo digerir la otra Liberación, esa de agosto de 1944 en un París que no tardó en juzgar a la modista. Aquel proceso, en cambio, nunca llegó a progresar. 

http://www.eluniverso.com

viernes, 5 de diciembre de 2014

Auschwitz permite una visita virtual por el campo de concentración

Más de 200 fotografías panorámicas muestran el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, en el sur de Polonia, lo que permite una visita virtual del recinto en la que apreciar detalles que habitualmente pasan desapercibidos durante un recorrido real.

"Las imágenes son panorámicas de 360 grados que muestran tanto el terreno como los edificios, y además cuentan con descripciones históricas, testimonios, documentos e incluso accesos a obras de arte realizadas por los presos y objetos relacionados con la historia del campo", explicó el portavoz del museo de Auschwitz, Bartosz Bartyzel.

Las fotografías están disponibles en la dirección web Panorama.auschwitz.org, y ofrecen descripciones tanto en polaco como en inglés. "Una de las ventajas de acceder a este sistema", señaló Bartyzel, es que el público será capaz de "ver objetos que normalmente el visitante no puede apreciar, como detalles de las torres de vigilancia, del bloque X donde se realizaban los experimentos de esterilización o los objetivos del sótano del Bloque XI".

Las fotografías se han tomado desde diferentes alturas, bajo condiciones meteorológicas distintas y a varias horas del día, incluso en plena noche. Para el director del Museo, Piotr Cywinski, la Red da ahora la oportunidad de conocer el antiguo campo y "acercarse a la experiencia de una visita real".

El museo de Auschwitz-Birkenau se abrió en 1947 sobre el antiguo campo de concentración, el más grande puesto en marcha por la maquinaria de muerte nazi, donde entre 1940 y 1945 fueron asesinados 1,1 millones de personas, de ellos un 90% judíos. El campo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979, pasando a ser uno de los principales símbolos del Holocausto en todo el mundo.

http://www.antena3.com

lunes, 28 de junio de 2010

UN PERIODISTA AFIRMA HITLER NO SE SUICIDO Y ESCAPO A ESPAÑA.

El escritor Abel Basti señala en «El exilio de Hitler» que el nazi murió en Argentina.

El genocida Adolf Hitler, junto a Eva Braun y su mesnada criminal, llegó a Barcelona en las últimas horas del día 26 o primeras del 27 de abril de 1945, revela el periodista Abel Basti en «El exilio de Hitler» (Absalón Ediciones).

-Asegura que el führer estuvo varios días en España, en Barcelona, en Cantabria, donde se reunió con sus hombres de confianza. ¿En qué se basa?

-Sí, es así. Hitler esperó. Existen tres documentos:del servicio secreto alemán, que da cuenta de que llegó a Barcelona, procedente de un vuelo de Austria; del FBI, que indica que «el Ejército de los Estados Unidos está gastando la mayor parte de sus esfuerzos en localizar a Hitler en España»; y un tercero del servicio secreto inglés, que habla de un convoy de submarinos con los jerarcas nazi y oro saliendo con rumbo a Argentina, haciendo una escala en las islas Canarias.

-¿Hay testigos que vieron al nazi en España?

-Sí, y dieron cuenta de su presencia, como un militar de la División Azul, pero otros muchos -por temor- no quieren que aparezcan sus nombres. Un testigo importante es un nonagenario jesuita, quien se recluyó en un monasterio, y que dispone de mucha información de su presencia en España.

-Usted aporta un documento secreto alemán donde Hitler aparece como uno de los pasajeros evacuados en un avión de Austria a Barcelona ese 26 o primeras horas del 27 de abril de 1945.

-Fue una comunicación oficial secreta con copias al piloto Werner Baumbach, que emigró a Argentina y trajo consigo su copia. Baumbach, junto a otros conocidos pilotos nazis, trabajó para el proyecto aeronáutico de Perón.

-¿Qué hizo Hitler para que no le reconocieran?

-Hitler se cortó el pelo, al ras, casi pelado. Y se afeitó el bigote. Con esto fue suficiente como para pasar desapercibido; además, claro está, no se movía abiertamente en público. El corte de su bigote dejó al descubierto una cicatriz que tenía sobre el labio superior, que no era conocido por la gente común.

-¿Es falsa la versión del Tercer Reich de que el dictador se suicidó, junto a su amante Eva Braun, el 30 de abril de 1945 en un búnker en Berlín?

-Nunca hubo pruebas de esa muerte. No hay pericias criminalísticas que demuestren el suicido. El Estado alemán dio por muerto a Hitler casi once años después, en 1956, por presunción de fallecimiento. O sea que, legalmente, para Alemania, Hitler estaba vivo después de 1945. No sólo vivo, sino que además no era un hombre condenado por la justicia; no había orden de captura, ni proceso judicial en su contra. Mientras Hitler se encontraba en España, en el búnker se representaba una gran farsa, cuyo actor principal fue uno de los dobles de Hitler. Durante las últimas horas, el doble fue drogado y preparado para que representara el acto final.

-¿Piensa que el suicidio fue un «salvoconducto», mera excusa, para que Hitler pudiese huir?

-La fuga de Hitler estaba prevista en un gran plan de evasión -de hombres, capital y tecnología- preparado por los nazis. Ese plan, en 1945, tuvo luz verde de los norteamericanos, merced a un pacto secreto militar. Los miles de nazis que se pudieron fugar hacia Occidente -de los cuales unos 300.000 llegaron a Estados Unidos- fueron «reciclados» para luchar contra el comunismo. Hitler se transformó en un dinosaurio vivo, protegido y refugiado.

-En «El exilio de Hitler» incluye usted el documento de los servicios secretos británicos que revela que Hitler huyó en submarino a Argentina, con escala técnica en las Islas Canarias.

-Y dice que, antes de que el convoy de submarinos partiera de España, la Armada norteamericana retiró todas sus unidades navales del Atlántico Sur. También indica que los submarinos nazis «intercambiaron mensajes» con la flota norteamericana. Los mensajes los interceptaron los ingleses.

-¿Cómo se arrastró el gusano nazi en Argentina?

-Hitler, que llegó a Argentina con 56 años, vivió como un prófugo. Con identidad falsa y tratando de pasar lo más desapercibido posible. En los primeros años vivió en una estancia cercana a Bariloche, luego en otras partes del país, ya que cambió de residencia en más de una oportunidad. Siempre lo acompañaron dos guardaespaldas, a veces tres. Su actividad política se limitó a algunas reuniones con viejos camaradas y con algunos militares argentinos. Hitler murió en Argentina en los años sesenta; Eva Braun -más joven que él- le sobrevivió.

http://www.abc.e

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viernes, 28 de mayo de 2010

Recibe una carta enviada por su hermano en 1941 desde el frente

Una mujer de 80 años de la república rusa de Bashkiria recibió este jueves una carta escrita por su hermano en 1941 desde el frente, donde combatía a la Alemania nazi durante la II Guerra Mundial.

La misiva, escrita por el soldado del Ejército Rojo Ramazán Ayúpov, fue entregada a su hermana menor Vakika Ayúpova por el director general adjunto de Correos de Rusia, Ígor Mandríkin.

El funcionario explicó que varias regiones de Rusia han comenzado a recibir una serie de cartas redactadas hace casi 70 años por soldados que combatieron en las filas del Ejército Rojo durante la Gran Guerra Patria, como denominan los rusos al período de la II Guerra Mundial entre 1941 y 1945.

El contraespionaje alemán se apropió en Kamenets-Podolski de las misivas en cuestión cuando el Ejército Rojo se retiró de esa ciudad ucraniana y las envió a Austria, tras lo cual permanecieron en los fondos de diversos museos extranjeros durante más de 60 años.

La de Ayúpov fue una de esas cartas que nunca llegaron a su destino, pero ni el propio soldado, que en mayo de 1946 regresó a casa con vida tras combatir en el segundo frente ucraniano y participar en la liberación de Ucrania, Moldavia, Rumanía y Bulgaria, volvió a acordarse nunca más de ella.

Como recordó la hermana del remitente, fallecido en 1989, estas cartas significaban mucho para sus padres. "En tiempos de guerra, cada noticia que confirmaba que su hijo estaba vivo era para mis padres un soplo de vida", declaró Ayúpova, citada por la agencia RIA-Nóvosti.

Según Mandríkin, las cartas fueron devueltas en 2010 por Austria a Ucrania, que las depositó en el Museo Nacional de Historia de la Gran Guerra Patria. Unas 200 misivas iban destinadas a personas que vivían en lo que actualmente es territorio ruso, por lo que ahora se trata de encontrar a familiares de estos destinatarios.

http://www.20minutos.es

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viernes, 15 de enero de 2010

MUERE EL UNICO SOBREVIVIENTE A LAS BOMBAS NUCLEARES DE HIROSHIMA Y NAGASAKI

Tsutomu Yamaguchi, el único sobreviviente a las dos bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, al menos según el reconocimiento oficial de las autoridades japonesas, murió el pasado 4 de enero a los 93 años por un cáncer de estómago.

Nacido en Nagasaki en 1916, Yamaguchi, ingeniero de la Mitsubishi Heavy Industries, vivió el 6 de agosto de 1945 el bombardeo de Hiroshima durante un viaje de negocios, y al volver a su casa tres días después asistió también al de su ciudad, en el sur del archipiélago.

El estatus de doble "hibakusha" (persona afectada por la explosión) le fue reconocido sólo en marzo de 2009, cuando a su status de sobreviviente a la bomba de Nagasaki se agregó también el de sobreviviente de Hiroshima.

Su compromiso público contra el horror de la bomba atómica había aumentado tras perder a su segundo hijo, que escapó al holocausto nuclear cuando era niño, también de cáncer en 2005.

"Tras haber experimentado los bombardeos atómicos dos veces y haber sobrevivido, mi destino es hablar de ellos", explicaba Yamaguchi, protagonista de un documental de 2006, "Niju Hibaku" (doble radiación) junto con otros sobrevivientes a ambas bombas atómicas.

En una conferencia en Nagasaki en junio de 2009, en su última aparición en público, el ingeniero había contado que envió una carta al Presidente estadounidense, Barack Obama, tocado por su discurso en Praga sobre un mundo sin armas nucleares.

"He querido creer profundamente en sus palabras y en la idea de actuar juntos para abolir todas las armas nucleares", dijo en esa oportunidad.

Al menos 165 personas son conocidas por haber sobrevivido a los dos ataques nucleares, pero Yamaguchi era el único con un reconocimiento oficial de doble "hibakusha".

http://www.emol.com

domingo, 20 de diciembre de 2009

EL CAMPO DE CONCENTRACION DE AUSCHWITZ


El complejo de campos de concentración de Auschwitz fue el más grande que creó el régimen nazi. Incluía tres campos principales; en todos ellos los prisioneros eran utilizados para realizar trabajos forzados. Uno de los campos también funcionó durante mucho tiempo como campo de exterminio. Los campos estaban ubicados aproximadamente 59 kilómetros al oeste de Cracovia, cerca de la frontera germano-polaca de antes de la guerra, en la Alta Silesia, un área anexada por la Alemania Nazi en 1939 después de invadir y conquistar Polonia. Las autoridades de las SS crearon tres grandes campos principales cerca de la ciudad polaca de Oswiecim: Auschwitz I en mayo de 1940, Auschwitz II (también denominado Auschwitz-Birkenau) a comienzos de 1942 y Auschwitz III (también llamado Auschwitz-Monowitz) en octubre de 1942.

El complejo de campos de concentración de Auschwitz estaba subordinado a la Inspección de Campos de Concentración. Hasta marzo de 1942, la Inspección de Campos de Concentración era una agencia de la Oficina Central de las SS, y desde 1941, de la Oficina Central de Operaciones de las SS. Desde marzo de 1942 hasta la liberación de Auschwitz, la Inspección estuvo subordinada a la Oficina Central de Economía y Administración de las SS.

En noviembre de 1943, las SS decretaron que Auschwitz-Birkenau y Auschwitz-Monowitz se convirtieran en campos de concentración independientes. El comandante de Auschwitz I continuó siendo el jefe de guarnición de todas las unidades de las SS asignadas a Auschwitz y se le consideraba el superior de los tres comandantes. Las oficinas de las SS donde se guardaban los archivos de los prisioneros y se dirigían las actividades que estos realizaban continuaron funcionando en Auschwitz I, desde donde se dirigía toda la operación. En noviembre de 1944, Auschwitz II se reunificó con Auschwitz I. Auschwitz III recibió el nuevo nombre de campo de concentración Monowitz.

Los comandantes del complejo de campos de concentración de Auschwitz fueron el Teniente Coronel de las SS Rudolf Hoess desde mayo de 1940 hasta noviembre de 1943, el Teniente Coronel de las SS Arthur Liebehenschel desde noviembre de 1943 hasta mediados de mayo de 1944, y el Mayor de las SS Richard Baer desde mediados de mayo de 1944 hasta el 27 de enero de 1945. Mientras Auschwitz-Birkenau fue independiente (desde noviembre de 1943 hasta noviembre de 1944) sus comandantes fueron el Teniente Coronel de las SS Friedrich Hartjenstein desde noviembre de 1943 hasta mediados de mayo de 1944 y el Capitán de las SS Josef Kremer desde mediados de mayo hasta noviembre de 1944. El comandante del campo de concentración de Monowitz fue el Capitán de las SS Heinrich Schwarz, quien estuvo en ese cargo desde noviembre de 1943 hasta enero de 1945.

AUSCHWITZ I

Auschwitz I, el campo principal, fue el primer campo creado cerca de Oswiecim. La construcción comenzó en mayo de 1940 en una barraca de artillería abandonada del ejército polaco, ubicada en las afueras de la ciudad. Las autoridades de las SS utilizaron todo el tiempo a los prisioneros como mano de obra forzada para ampliar el perímetro del campo. Durante el primer año de existencia de este campo, las SS y la policía limpiaron una zona de aproximadamente 40 kilómetros cuadrados para crear una “zona de desarrollo” reservada para uso exclusivo del campo. Los primeros prisioneros de Auschwitz fueron alemanes traídos desde el campo de concentración Sachsenhausen de Alemania (que habían sido encarcelados por ser delincuentes reincidentes) y presos políticos polacos de Lodz traídos del campo de concentración de Dachau y desde Tarnow en el distrito de Cracovia del Gobierno General (la zona de Polonia bajo ocupación alemana que no estaba anexada a la Alemania Nazi, unida administrativamente a la Prusia oriental alemana o incorporada al territorio soviético ocupado por Alemania).


Al igual que la mayoría de los campos de concentración alemanes, Auschwitz I fue construido para cumplir tres objetivos: 1) encarcelar por un periodo indefinido a los enemigos (reales o presuntos) del régimen nazi y de las autoridades de la ocupación alemana en Polonia; 2) suministrar mano de obra forzada para las empresas de construcción de las SS (y luego para la producción de armamentos y otros elementos bélicos); y 3) tener un lugar donde eliminar físicamente a pequeños grupos escogidos de la población, cuya muerte las autoridades de las SS y de la policía consideraban esencial para la seguridad de la Alemania Nazi. Como la mayoría de los otros campos de concentración, Auschwitz I contaba con cámara de gas y crematorio. En un comienzo, los ingenieros de las SS construyeron una cámara de gas improvisada en el sótano del edificio de la prisión, el Edificio 11. Luego se construyó una cámara de gas permanente, más grande, como parte del crematorio original, en un edificio independiente fuera del recinto donde se encontraban los prisioneros.

En el hospital de la Barraca (Edificio) 10 de Auschwitz I, los médicos de las SS llevaron a cabo experimentos médicos. Realizaron investigaciones seudocientíficas en niños, mellizos y enanos y practicaron esterilizaciones forzosas, castraciones y experimentos de hipotermia en adultos. El más conocido de estos médicos fue el Capitán de las SS Dr. Josef Mengele.

Entre el crematorio y la barraca donde se realizaban los experimentos médicos se levantaba la “Pared Negra”, donde los guardias de las SS ejecutaron a miles de prisioneros.

AUSCHWITZ II

La construcción de Auschwitz II, o Auschwitz-Birkenau, empezó en los alrededores de Brzezinka en octubre de 1941. De los tres campos creados cerca de Oswiecim, el campo de Auschwitz-Birkenau tuvo la mayor población de prisioneros. Estaba dividido en más de una docena de secciones separadas por cercas de alambre de púas electrificados y al igual que Auschwitz I, era patrullado por guardias de las SS, incluidos guardias con perros después de 1942. El campo incluía secciones para mujeres, hombres, un campo familiar para romaníes (gitanos) deportados de Alemania, Austria y del protectorado de Bohemia y Moravia, y un campo familiar para las familias judías deportadas del ghetto de Theresienstadt.

Auschwitz-Birkenau también contaba con instalaciones para funcionar como centro de exterminio. Desempeñó un papel central en el plan alemán para exterminar a los judíos europeos. Durante el verano y el otoño de 1941, en el sistema de campos de concentración alemanes se utilizó el gas Zyklon B como un instrumento de muerte. En septiembre, en Auschwitz I, las SS probaron por primera vez este gas como instrumento de matanzas. El “éxito” de estos experimentos llevó a la adopción del Zyklon B en todas las cámaras de gas del complejo de Auschwitz. En un comienzo, las SS transformaron dos granjas cerca de Birkenau para utilizarlas como cámaras de gas. La cámara de gas “provisional” número I comenzó a operar en enero de 1942 y luego fue desmantelada. La cámara de gas provisional II operó desde junio de 1942 hasta el otoño de 1944. Las SS determinaron que estas instalaciones eran inadecuadas para la escala de exterminio que tenían prevista para Auschwitz-Birkenau. Cuatro crematorios grandes fueron construidos entre marzo y junio de 1943. Cada uno tenía tres componentes: un área para desnudarse, una gran cámara de gas y hornos crematorios. Las SS continuaron con las operaciones de gaseo en Auschwitz-Birkenau hasta noviembre de 1944.

DEPORTACIONES A AUSCHWITZ

Los trenes llegaban con frecuencia a Auschwitz-Birkenau con transportes de judíos de casi todos los países de Europa ocupados por Alemania o de países aliados a ella. Estos transportes llegaron desde 1942 hasta fines del verano de 1944. Un desglose de las deportaciones por países arroja aproximadamente los siguientes números: Hungría: 426.000; Polonia: 300.000; Francia: 69.000; Países Bajos: 60.000; Grecia: 55.000; Bohemia y Moravia: 46.000; Eslovaquia: 27.000; Bélgica: 25.000; Yugoslavia: 10.000; Italia: 7.500; Noruega: 690; otros (incluidos los campos de concentración): 34.000.

Con las deportaciones procedentes de Hungría, el papel de Auschwitz-Birkenau como instrumento del plan alemán para asesinar a los judíos de Europa alcanzó su efectividad máxima. Entre fines de abril y comienzos de julio de 1944, fueron deportados aproximadamente 440.000 judíos húngaros, de los que alrededor de 426.000 fueron a Auschwitz. Las SS enviaron aproximadamente a 320.000 directamente a las cámaras de gas en Auschwitz-Birkenau y utilizó alrededor de 110.000 para realizar trabajos forzados en el complejo de campos de concentración de Auschwitz. A las pocas semanas de su arribo, muchos de estos judíos húngaros que realizaban trabajos forzados fueron trasladados por las autoridades de las SS a otros campos de concentración en Alemania y Austria.

En total, aproximadamente 1,1 millones de judíos fueron deportados a Auschwitz. Además, las autoridades de las SS y de la policía deportaron alrededor de 200.000 víctimas de otras colectividades a Auschwitz, entre las que se incluyen: entre 140.000 y 150.000 polacos que no eran judíos, 23.000 romaníes y sintis (gitanos), 15.000 prisioneros de guerra soviéticos y otros 25.000 (civiles soviéticos, lituanos, checos, franceses, yugoslavos, alemanes, austriacos e italianos).

Los recién llegados a Auschwitz-Birkenau tenían que pasar por un proceso de selección. El personal de las SS decidió que la mayoría de ellos no era apta para realizar trabajos forzados y los envió inmediatamente a las cámaras de gas, que estaban disfrazadas como duchas para engañar a las victimas. Los efectos personales de las víctimas eran confiscados y clasificados en el galpón “Kanada” (Canadá) para ser enviados a Alemania. Para los prisioneros, Canadá simbolizaba la riqueza.

Al menos 960.000 judíos fueron asesinados en Auschwitz. Entre las demás víctimas se incluyen aproximadamente 74.000 polacos, 21.000 romaníes (gitanos), 15.000 prisioneros de guerra soviéticos y entre 10.000 y 15.000 ciudadanos de otras nacionalidades (civiles soviéticos, checos, yugoslavos, franceses, alemanes y austriacos).

El 7 de octubre de 1944, varios cientos de prisioneros asignados al Crematorio IV en Auschwitz-Birkenau se rebelaron contra los guardias cuando se enteraron de que iban a ser asesinados. Durante el alzamiento, los prisioneros mataron a tres guardias y volaron el crematorio y la cámara de gas contigua. Los prisioneros utilizaron explosivos ingresados al campo de contrabando por mujeres judías que habían sido asignadas a trabajos forzados en una fábrica de armamentos cercana. Los alemanes sofocaron el alzamiento y asesinaron a casi todos los prisioneros que habían participado en la rebelión. Las mujeres judías que habían ingresado los explosivos de contrabando fueron ahorcadas públicamente a comienzos de enero de 1945.

Las operaciones de gaseo continuaron, sin embargo, hasta noviembre de 1944; entonces las SS, por órdenes de Himmler, inhabilitaron las cámaras de gas que aún estaban en funcionamiento. En enero de 1945, las SS destruyeron las instalaciones de gaseo restantes, al ver que las fuerzas soviéticas se aproximaban.

AUSCHWITZ III

Auschwitz III, también conocido como Buna o Monowitz, fue creado en octubre de 1942 para albergar a prisioneros asignados a realizar trabajos en la fábrica de caucho sintético de Buna, ubicada en las afueras del pueblo polaco de Monowice. En la primavera de 1941, el conglomerado alemán I. G. Farben instaló una fábrica en la que sus ejecutivos pretendían explotar la mano de obra de los campos de concentración para fabricar caucho sintético y combustibles. I. G. Farben invirtió en Auschwitz III más de 700 millones de Reichsmarks (alrededor de 1,4 millones de dólares, a valores de 1942). Desde mayo de 1941 hasta octubre de 1942, las SS habían transportado a prisioneros desde Auschwitz I al “Destacamento Buna”, al principio a pie y luego por tren. A partir de la construcción de Auschwitz III en el otoño de 1942, este campo fue usado como lugar de residencia para los prisioneros utilizados en Buna.

Auschwitz III también contaba con un denominado Campo de Educación para el Trabajo para prisioneros no judíos acusados de violar la disciplina del trabajo impuesta por Alemania.

SUBCAMPOS DE AUSCHWITZ

Entre 1942 y 1944, las autoridades de las SS en Auschwitz crearon 39 subcampos. Algunos de ellos fueron creados dentro de la zona designada oficialmente como “zona de desarrollo”, que incluía a Budy, Rajsko, Tschechowitz, Harmense y Babitz. Otros como Blechhammer, Gleiwitz, Althammer, Fuerstengrube, Laurahuette y Eintrachthuette se emplazaron en la Alta Silesia al norte y al oeste del río Vístula. Algunos subcampos se emplazaron en Moravia, como los de Freudental y Bruenn (Brno). En general, los subcampos que producían o procesaban productos agrícolas estaban administrativamente subordinados a Auschwitz-Birkenau; mientras que los subcampos cuyos prisioneros eran utilizados para la producción industrial y de armamentos o en industrias de extracción (por ejemplo: minas de carbón, canteras) estaban administrativamente subordinados a Auschwitz-Monowitz. Después de noviembre de 1943, esta división de responsabilidades administrativas adquirió carácter formal.

Los prisioneros de Auschwitz eran utilizados para trabajar en grandes granjas, entre ellas la estación de agricultura experimental en Rajsko. También eran forzados a trabajar en minas de carbón, canteras de piedra, factorías de pescado y especialmente en industrias de armamentos como la Fábrica de Armamentos Alemanes (creada en 1941) que era propiedad de las SS. Periódicamente los prisioneros eran sometidos a una selección. Si las SS consideraban que estaban demasiado débiles o enfermos para continuar trabajando, eran transportados a Auschwitz-Birkenau y asesinados.

En Auschwitz I, los prisioneros seleccionados para realizar trabajos forzados eran registrados y tatuados con números de identificación en el brazo izquierdo. Luego se los asignaba a trabajos forzados en el campo principal o en otras partes del complejo, incluidos los subcampos.

LA LIBERACIÓN DE AUSCHWITZ

A mediados de enero de 1945, al ver que las fuerzas soviéticas se acercaban al complejo de campos de concentración de Auschwitz, las SS comenzaron a evacuar Auschwitz y sus subcampos. Las unidades de las SS obligaron a casi 60.000 prisioneros a marchar hacia el oeste desde Auschwitz. Miles habían sido asesinados en los campos en los días previos al inicio de estas marchas de la muerte. Decenas de miles de prisioneros, en su mayoría judíos, fueron obligados a marchar 55 kilómetros con rumbo noroeste hacia Gliwice (Gleiwitz), junto con prisioneros de subcampos ubicados en el este de la Alta Silesia, como Bismarckhuette, Althammer y Hindenburg; o con rumbo este a lo largo de 63 kilómetros (aproximadamente 35 millas) hacia Wodzislaw (Loslau) en la parte occidental de la Alta Silesia, junto con prisioneros de los subcampos ubicados al sur de Auschwitz, tales como Jawischowitz, Tschechowitz y Golleschau. Los guardias de las SS fusilaban a todo aquel que se rezagaba o que no podía continuar. Durante estas marchas los prisioneros también padecieron frío, hambre y las inclemencias del tiempo. Al menos 3.000 prisioneros murieron sólo en el camino a Gliwice; se estima que 15.000 prisioneros murieron durante las marchas de evacuación desde Auschwitz y los subcampos.

Al llegar a Gliwice y Wodzislaw, los prisioneros fueron cargados en trenes de carga sin calefacción y transportados a campos de concentración en Alemania, especialmente a Flossenbürg, Sachsenhausen, Gross-Rosen, Buchenwald, Dachau y también a Mauthausen en Austria. El viaje en tren duró días. Sin comida, sin agua, sin refugio ni abrigo, muchos de los prisioneros murieron en el viaje.

A fines de enero de 1945, los oficiales de las SS y de la policía obligaron a 4.000 prisioneros a evacuar a pie Blechhammer, un subcampo de Auschwitz-Monowitz. Las SS asesinaron alrededor de 800 prisioneros durante la marcha hacia el campo de concentración de Gross-Rosen. Los oficiales de las SS también asesinaron a 200 prisioneros que se quedaron en Blechhammer como consecuencia de las enfermedades o en el intento por ocultarlos. Tras una pequeña pausa, las SS transportaron alrededor de 3.000 prisioneros de Blechhammer desde Gross-Rosen al campo de concentración de Buchenwald en Alemania.

El 27 de enero de 1945, el ejército soviético ingresó a Auschwitz, Birkenau y Monowitz y liberó a alrededor de 7.000 prisioneros, que en su mayoría se encontraban enfermos y moribundos. Se estima que las SS y la policía deportaron al complejo de Auschwitz a por lo menos 1,3 millones de personas entre 1940 y 1945. De estos deportados, 1,1 millones fueron asesinados por las autoridades del campo.

http://www.ushmm.org

viernes, 23 de octubre de 2009

LOS SECRETOS DEL BUNKER DE CHURCHILL


Ante la amenaza de las bombas nazis en la II Guerra Mundial, Winston Churchill dirigió el Reino Unido desde un búnker en Londres que cobijó muchos secretos, algunos de los cuales ven ahora la luz, 64 años después del fin del conflicto.

El refugio subterráneo, construido bajo el Ministerio de Hacienda en pleno centro de la capital británica, entró en funcionamiento hace siete décadas, el 27 de agosto de 1939, sólo cinco días antes de que la Alemania de Adolf Hitler invadiera Polonia.

Con motivo del 70º aniversario del estallido de la contienda (1939-1945), una exposición organizada en el búnker revela la atmósfera que se respiraba en aquel subsuelo mientras el país soportaba -en palabras del propio Churchill- su "hora más negra".

Gracias al refugio, conocido en inglés como 'Cabinet War Rooms' (Estancias del Gabinete de Guerra), el carismático primer ministro conservador pudo ejercer la labor de Gobierno durante el llamado 'Blitz', el bombardeo sostenido que padeció el Reino Unido por la implacable Luftwaffe (Fuerza Aérea Germana) entre 1940 y 1941.

Aunque la "guarida" de Churchill ocupó 12.000 metros cuadrados de pasillos laberínticos capaces de albergar a 528 personas, la sección abierta al público no es más que una porción del refugio original.

Con todo, varios habitáculos siguen casi igual que antaño, como la Sala de Mapas, en cuyas paredes cuelgan todavía los planos con las marcas del curso de la guerra y en cuyas mesas reposan aún los teléfonos desde los que se hicieron y recibieron llamadas cruciales.

El aparato de comunicación radiofónica que daba conexión directa a Churchill con el presidente Franklin Delano Roosevelt en la Casa Blanca también continúa en el búnker, en silencio por el desuso pero tan ruidosamente evocador de las urgencias de la época.

En ese puzdle de recuerdos históricos, la exposición, que se titula "Secreto: La vida en el búnker de Churchill" y podrá visitarse desde hasta el 27 de agosto de 2010, encaja de maravilla.

La vida cotidiana en el refugio

La muestra recoge objetos de la vida cotidiana en el refugio (pases de seguridad, telegramas, señalizaciones de puertas, máscaras de gas y hasta un váter), así como cartas del personal del búnker y textos de discursos con los que Churchill levantó la moral nacional.

Uno de los artículos más curiosos es una misiva del alto funcionario Patrick Duff remitida en septiembre de 1940 a Edward Bridges, secretario del Gabinete, que desvela el enfado de Churchill al descubrir la precariedad del búnker para resistir un ataque nazi.

"El primer ministro -mecanografió Duff- dijo que le habían engañado al hacerle pensar que este lugar realmente era un refugio a prueba de bombas, cuando no se parece en lo más remoto".

Según la correspondencia, el jefe del Gobierno se quejó de que Duff "le había vendido la moto" al "hacerle pensar que este sitio es un verdadero refugio a prueba de bombas".

La verdad es que el búnker de Churchill, edificado a poco más de tres metros de profundidad y reforzado con una capa de tres metros de hormigón, difería bastante del que protegía a Hitler en Berlín, excavado a 10 metros bajo el suelo.

De cualquier manera y pese a que una bomba enemiga abrió un cráter cerca del refugio en una ocasión, no existen pruebas de que los nazis supieran del escondrijo del primer ministro.

Si bien el enemigo acechaba en la superficie, el 'premier' británico también corrió allí dentro ciertos riesgos, como los que provocaba la vena salvaje de Smokey, el gatito persa al que dejaba dormir en su cama.

La anécdota del gato problemático

Según el testimonio de una secretaria desvelado en la muestra, la paciencia de Churchill con Smokey se agotó un día durante una charla telefónica con Alan Brooke, jefe del Ejército, que el minino aprovechó para asestarle un buen mordisco en el dedo gordo del pie.

El líder conservador le espetó al gato un "¡Retírate, idiota!" que, al parecer, causó gran consternación al otro lado de la línea.

Churchill, considerado en Reino Unido un héroe a la altura del almirante Horacio Nelson, protagoniza la exposición de cabo a rabo, pero a veces merece la pena zambullirse en los relatos del personal que trabajó a su lado, para comprender el ambiente del búnker.

El oficinista Ray Smith, por ejemplo, habla de la pesadilla de dormir en aquel refugio, un sitio "no propicio para una buena noche de sueño", pues casi no corría el aire y resultaba "claustrofóbico".

No cabe duda de que el 'Cabinet War Rooms' marcó la vida de ciudadanos corrientes que vivieron allí hechos extraordinarios, como la mecanógrafa Myra Cooper: "Nosotros -cuenta- odiábamos la guerra. Todos la odiábamos, pero nos hizo crecer. Fue nuestra universidad".

Tras rendirse Japón en 1945, el búnker se cerró hasta 1984, cuando la entonces primera ministra Margaret Thatcher aprobó su apertura al público, subrayando que "sin la total dedicación de las personas que trabajaron aquí, la libertad propiamente dicha habría muerto".

http://www.elmundo.es

jueves, 4 de septiembre de 2008

ENOLA GAY. EL AVION DE LA MUERTE


Con la gorra de oficial ladeada y su chaqueta de cuero, Robert Lewis era la viva imagen de un veterano piloto de bombarderos americano de la Segunda Guerra Mundial. Pero aquella noche del 6 de agosto de 1945, hace 59 años, Lewis pilotaba su primera misión de combate a los mandos del Enola Gay, un bombardero B-29.El coronel Paul Tibbets era el comandante de la misión. Lewis era su copiloto y ambos volaban hacia los libros de Historia.De carácter y temperamento distintos, fueron seleccionados de entre todos los pilotos de las Fuerzas Aéreas de EEUU para la misión más crucial de la contienda.


Durante tres años, centenares de científicos e ingenieros habían trabajado bajo el más estricto secreto en Los Alamos, en el desierto de Nuevo México, para construir la bomba atómica.
Los 12 miembros de la tripulación del Enola Gay, tras un año ensayando el lanzamiento de la bomba, volaron en su B-29 rumbo al Pacífico, a la isla de Tinian. Aislados de todo contacto con el exterior, aguardaron durante semanas a que llegaran las órdenes de la misión. Ocurrió poco antes del despegue. Entonces lo supieron: el objetivo era Hiroshima.


Pero antes de que Tibbets partiera hacia su misión, el comandante en jefe del Pacífico le dio otra orden directa: «A fin de proteger el secreto de la bomba, ninguno de nosotros podía ser capturado vivo», explicaría Tibbets años más tarde. Le entregaron un paquete con cápsulas de cianuro. Si el avión era derribado, ordenaría a su tripulación ingerir las cápsulas. Si alguien se negaba, le ejecutaría en el acto.


Poco antes del despegue, Tibbets le contó a Lewis el asunto de las cápsulas. Como respuesta, Lewis extrajo una caja de condones de su chaqueta de piloto. A Tibbets no le hizo ninguna gracia.Tibbets era un joven muy serio de 29 años, que veía en Lewis a «un donjuán, a un mujeriego, aunque reconozco que era un gran piloto». Al principio, los dos aviadores se convirtieron en estrechos amigos, unidos por la pasión de volar. Pero las arriesgadas locuras de Lewis, conocido como el Irlandés Indomable, provocaron que Tibbets, quien lo había seleccionado para la misión, le reprendiera en más de una ocasión. Al decir del jefe, «Bob tenía 24 años pero aparentaba 14. Rompía todas las reglas. Una vez tomó prestado un avión para acudir a una boda. Le gustaba la fiesta hasta el amanecer». El propio Lewis terminaría admitiendo que Tibbets tenía razón. «Es verdad. Pero al final, me dijo que seguía siendo el mejor piloto que tenía».


La tensión entre los dos pilotos se caldeó horas antes del despegue hacia Hiroshima. El avión seleccionado para lanzar la bomba era el de Lewis, pero como Tibbets era el comandante de la misión, Lewis sólo sería el copiloto. Sin su conocimiento, Tibbets ordenó que pintaran el nombre de su madre, Enola Gay, sobre el fuselaje.Cuando Lewis lo vio, estalló. «Irrumpí en el despacho de Tibbets y le pregunté a qué demonios jugaba. Era mi avión y debería ser yo quien escogiera el nombre. Tibbets parecía avergonzado». Más tarde, Tibbets lo negó: «Me daba igual lo que pensara».


Ambos no se dirigieron la palabra durante el chequeo de instrumentos previo a la salida. Cuando el B-29 despegó, su peso era de 66.600 kg (incluyendo 31.500 litros de queroseno). «Recuerdo que Lewis estaba inquieto. Por eso no le dije que iba a mantener el avión sobre la pista para obtener la mayor velocidad posible», diría años después Tibbets.


Lewis evocaba así el momento: «Ibamos con mucho sobrepeso. Mientras rodábamos en la oscuridad, sabía que nos estábamos quedando sin pista. Le grité a Tibbets: "Va demasiado pesado, sube el morro, ¡Ahora!"». Tibbets le ignoró y Lewis intentó coger los mandos.«¡No los toques!», le ordenó Tibbets. Ambos sabían que al final de la pista había un acantilado.


Finalmente, el Enola Gay se elevó lentamente hacia el cielo nocturno. Varias horas más tarde se aproximaban a Hiroshima. Ninguno de los dos pilotos había intercambiado palabra. Lewis pasó el tiempo escribiendo en un cuaderno. Al final, Tibbets le preguntó qué demonios hacía. «Escribiendo mis memorias», fue la respuesta. «No puedes hacer eso», le dijo Tibbets. Lewis se encogió de hombros y continuó escribiendo.


En 1971 Lewis vendió su diario por 37.000 dólares. Hoy día, nadie sabe quién es su propietario, y su valor podría superar el medio millón de dólares. Antes de vender el original, Lewis hizo una copia. Me lo mostró en su casa de Nueva Jersey. El diario contiene detalles fascinantes de los preparativos del ataque: «El Viejo toro (Tibbets) muestra señales de haber tenido un día duro. Se merece una cabezadita». «04.25. Me pasa los controles del avión».«07.24. Tibbets conecta el intercomunicador para hablar con la tripulación. Sólo dice dos palabras: "Es Hiroshima"». «08.14.El coronel nos ordena que nos coloquemos las gafas especiales Polaroid contra el fogonazo». «08.15, las compuertas del compartimento de bombas del Enola Gay se abrieron y la primera bomba atómica se libera del anclaje». Lewis prosiguió con sus anotaciones: «08.16. A los 43 segundos del lanzamiento y tras casi seis millas de caída, la bomba detonó sobre Hiroshima».


Según su testimonio escrito, «un punto de luz purpúrea se expande hasta convertirse en una enorme y cegadora bola de fuego. La temperatura del núcleo es de 50 millones de grados. A bordo del avión, nadie dice nada. Casi podía saborear el fulgor de la explosión, tenía el sabor del plomo». «La cabina de vuelo se iluminó con una extraña luz. Era como asomarse al infierno. A continuación llegó la onda de choque, una masa de aire tan comprimida que parecía sólido». «Cuando la onda de choque alcanzó el avión, Tibbets y yo nos aferramos a los mandos. El Viejo toro nos llevó a la máxima altura. El hongo alcanza una milla de altura y su base es un caldero burbujeante, un hervidero de llamas. La ciudad debe de estar debajo de eso. Dios mío, ¿Qué hemos hecho?». Años después, Lewis me confesaría que en realidad sus primeras palabras fueron: «¡Guau, menudo pepinazo!».


Cuando el Enola Gay regresó a la base y Tibbets leyó lo que su copiloto había escrito, el Viejo Toro le dijo que lo cambiara por algo más apropiado, y acto seguido entregó las píldoras de cianuro al oficial médico en tierra. Cuando la tripulación regresó a EEUU, no fue como héroes, fueron criticados e incluso amenazados de muerte. Lewis tiró su caja de condones por el váter y con el dinero de la venta de su diario pagó el mármol con el que comenzó a esculpir temas religiosos. Su escultura más célebre es una nube de hongo: «El viento divino sobre Hiroshima».


Para Lewis la bomba «sólo fue otro trabajo más. Hicimos de este mundo un lugar más seguro. Desde entonces nadie ha osado lanzar otra bomba atómica. Desearía ser recordado como el hombre que contribuyó a hacerlo posible».

G. Thomas es el autor del libro «Enola Gay: Mission to Hiroshima

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