miércoles, 9 de marzo de 2011

HETLY GREEN: LA BRUJA DE WALL STREET

Hetty Green fue alguna vez la mujer más rica del mundo, pero también la más avara. Vestía y vivía casi como una pordiosera.

Desde niña, Hetty Green aprendió los rudimentos de los negocios de su padre, quien poseía una gran fortuna que Hetty heredó cuando tenía 30 años. Invirtió ese dinero y al momento de su muerte poseía cerca de 100 millones de dólares (de los de aquél tiempo). Era tan hábil en el manejo del mundo financiero que se ganó el mote de “La Bruja de Wall Street”.

Se casó a los 33 años con un millonario llamado Edward Green, pero le hizo firmar un documento mediante el cual él no podría reclamar el dinero de ella. Cuando Green quedó arruinado en una racha de negocios desafortunados, Hetty se divorció de él y crió a sus dos hijos en condiciones increíbles. Vivía en pequeñas habitaciones de míseros hoteles para no tener que pagar impuestos sobre sus propiedades. Usaba el mismo vestido siempre, y para ahorrar en jabón, sólo lavaba la parte inferior, aquella que se ponía en contacto con el suelo. En una ocasión, su hijo Ned sufrió una herida en la rodilla y lo llevó a una clínica de caridad. Para desgracia de Ned, el médico reconoció a Hetty y exigió que la mujer pagara la consulta. Hetty se negó a hacerlo y atendió personalmente al niño. Dos años después, la pierna tuvo que ser amputada.

Tampoco quería pagar la renta de una oficina, así que solía atender a sus contactos de negocios en el banco donde tenía guardado su dinero, amenazando a los banqueros con retirar sus cuentas si no le permitían despachar ahí. Se calentaba un plato de avena en el calentador de lugar o comía un sándwich de jamón que llevaba en alguno de los múltiples bolsillos de su vestido.

Cuando tenía 81 años, Hetty sufrió una apoplejía cuando discutía por el precio de la leche y su hijo, Ned, contrató enfermeras que vestían con ropas comunes y corrientes para que su madre no se diera cuenta que eran enfermeras, pues se hubiera opuesto terminantemente a que se gastara en tales cosas.

Tras la muerte de Hetty Green, Ned heredó buena parte de la fortuna de su madre y se convirtió en un millonario extravagante y despilfarrador que gastaba dinero a puños en fiestas, joyería, yates y diamantes.

Su hija Sylvia, fue una irrazonable ermitaña que guardó sus millones de dólares en el banco sin ganar intereses.

http://www.cosasinteresantes.org

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4 comentarios:

Heimdall dijo...

Una historia muuuuuy curiosa. :)

Nonito Sabebien dijo...

Una demente de aquéllas!!!!

Silvano Baztán dijo...

¡Hola, Jordi! Me permito tocar tu puerta para invitarte a participar en un Carnaval de Blogs. La finalidad es generar ideas, propuestas para construir un mundo mejor.

Para más información, puedes ir a http://silvano-baztan.blogspot.com/2011/03/carnaval-de-blogs.html

Salud para ti y los tuyos.

las cosas claras dijo...

Buen blog

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