miércoles, 10 de septiembre de 2008

MONARCAS. MANIAS Y RAREZAS


Luis IX, el único rey francés que ha sido canonizado, ordenó quemar con un hierro incandescente la lengua de quienes juraran en nombre de Dios.

Las esposas infieles de los sultanes turcos eran metidas en sacos con piedras y arrojadas al vacío desde los muros de palacio.

Se dice que Felipe II el Prudente, rey de España, murió en 1598 de ptiriasis rosada, es decir, una invasión excesiva de piojos.

Algunos científicos sugieren que las debilidades mentales de ciertos emperadores romanos, como Nerón y Calígula, podían haber sido agravadas por la ingestión del plomo residual procedente de las soldaduras de platos y vasos.

Cayo Julio César Germánico Calígula (12-41) comenzó a reinar ganándose la aprobación del pueblo con amnistías y fiestas, pero poco después mandó matar a su coheredero Tiberio Gemelo y a Macrón, que le había impulsado al trono; violó a una de sus hermanas, con la que mantuvo posteriormente relaciones incestuosas, mientras a las otras las convertió en prostitutas; nombró cónsul a su caballo “Incitatus”. También obligaba a mujeres casadas de su corte a mantener relaciones sexuales con él y después iniciaba en nombre del marido los trámites de divorcio por adulterio.

Para cumplir el mandato que impedía la ejecución de mujeres vírgenes, Tiberio ordenó que antes fuesen violadas por el verdugo.

La reina de Babilonia Semiramis tenía 50 esclavas que se dedicaban exclusivamente a los cuidados de su belleza.

Para disimular su notoria calvicie, la esposa de Carlos I, Isabel de Baviera se hacía un peinado que remataba en un largísimo cono del que colgaban finísimas gasas. El peinado hizo furor entre las nobles damas del siglo XIV, de manera que el cono era más alto cuanto más aristócrata era la cabeza que lo llevaba.

Enrique I de Castilla murió en 1217 de un golpe en la cabeza con una piedra, arrojada por unos niños que estaba jugando.

El duque de Wellington (1769 - 1852) era adicto al opio, que ingería para recuperarse de las resacas.

Pirro, rey de Epiro, falleció en el sitio de Argos por una teja lanzada por una anciana desde una azotea, en el año 272.

Luis el Gordo (1081 - 1137) prohibió que los cerdos circularan libremente por las calles de París. Esta decisión se debe a que su hijo murió al caerse del caballo por culpa de uno de estos animales.
Cuentan los cronistas que el rey Fernando el Católico era un gran consumidor de criadillas de toro, para fortalecer - según él - su virilidad.

Catalina envenenó las páginas de un libro que regaló a Enrique IV, para que este muriera al pasar las paginas mojando el dedo en saliva. Sin embargo, se equivocó ya que su propio hijo, Carlos IX, fue quien lo hizo y murió.

En cierta ocasión, Mohamed II, para descubrir cuál de sus pajes se había comido unos melones que había reservado, mandó que se les abriera el estómago en vivo y de uno en uno. Al llegar al decimocuarto, apareció el culpable.

Napoleón Bonaparte se excitaba acariciando con disimulo a los soldados en campaña...

A los 12 años de edad, el futuro zar de Rusia Iván IV el Terrible empezó a torturar animales por divertimento, y arrojaba perros y gatos al vacío desde las almenas del Kremlin para observar cómo se estampaban contra el suelo. Con 13 años empezaron ordenó que capturaran al príncipe Andrey Shúisky para arrojarlo a una jauría de perros.

Cayo Antistio, político romano aficionado a la medicina, era dado a practicar sangrías a sus pacientes. El inconveniente de ponerse en sus manos es que llegaba a desangrarlos por completo.
Se dice que la amante de Luis XV, Jeanne Antoinette Poison, marquesa de Pompadour, gastó durante su vida más de seis millones de francos de los de entonces en perfumes.

El sultán de los turcos Bayaceto I, elevado al trono en 1389, ordenó decapitar a 2.000 halconeros por no haber entrenado a sus rapaces adecuadamente para la caza.

Cuando murió Juan II de Portugal, en 1495, se prohibió que los ciudadanos se afeitaran durante seis meses.

Jahangir, gran mongol de la India (1569 - 1627), tenía un harén que estaba compuesto por 300 esposas, 5.000 mujeres sirvientes y un millar de jovencitos que satisfacían todos sus caprichos.

El temido Atila, rey de los hunos, no murió en el campo de batalla, sino en el lecho conyugal, haciendo el amor con su esposa número 453 en la noche de bodas.

El rey Salomón tuvo 700 mujeres y otras tantas amantes...

El emperador germano Maximiliano I, padre de Felipe I el hermoso, medía casi 2,60 m. de altura, y las pulseras de su mujer encajaban perfectamente en sus pulgares, motivo por el cual solía utilizarlas como anillos. Murió con 60 años, a causa de una indigestión de melones.

Pedro I el Grande impuso a los boyardos (nobles) la lectura de un libro que enseñaba las normas más elementales de educación, entre ellas, no utilizar la punta del cuchillo para limpiarse los dientes ni tampoco el dedo índice para hacer lo mismo con la nariz. Este mismo rey ordenó cortar la cabeza al amante de su esposa y que la metieran en un frasco con alcohol. Obligó a la reina a ponerlo en un lugar visible de su dormitorio.

Catalina de Medicis llenó de " regalitos " a todo su entorno. A la primera que envenenó fué a la reina de Navarra Juana Albret, ofreciendole unos guantes envenenados que provocaron la muerte de Juana al ponérselos.

Tras la ejecución de Luis XVI, todos sus sirvientes, la florista y su leal montero se quitaron la vida.

Uno de los caprichos del emperador romano Heliogábalo (204 - 222) era servir a sus invitados manjares de cera que imitaban a los platos que él degustaba ante los presentes. Éstos eran obligados, bajo pena de muerte, a simular que estaban comiendo.

La condesa húngara Elisabeth Bathory fue emparedada en 1611, acusada de practicar la magia roja y asesinar a más de 650 jovencitas y bañarse en su sangre, para con este método mantener eternamente la juventud. La acusación se concentró en los asesinatos de jóvenes nobles, pues los de las siervas carecían de importancia.

Pipino el Breve (715 - 768) portaba una espada casi medio metro más alta que él, de 1,83 metros de longitud. Este rey de los francos tenía una estatura de 1,37 metros, pero era temido por su valor y su maestría con el hierro.

Carlomagno, hijo de Pepino el Breve, fundó el considerado Imperio Romano de Occidente pero fue incapaz de aprender a escribir.

La princesa Isabel, hija de Catalina I de Rusia (1684 - 1727), asistía junto con otras muchachas de la corte a bailes de travestidos para emborracharse. En aquella época, las mujeres no podían beber alcohol en las fiestas.


Fuente: El libro de lo insólito pero cierto

1 comentario:

SERENNA dijo...

¡Qué datos más curiosos! :D

A mí el que más me ha gustado es Atila que tuvo una muerte, que ya la quisieran much@s :P

Desde luego qué "malos" eran estos monarcas... :D

Un besico. Serenna

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