lunes, 1 de septiembre de 2008

EL CASO ROSWELL

Casi todo lo que esté relacionado con el tema de los visitantes extraterrestres genera pasiones encontradas. A la mayoría de la gente le resulta fácil tomar partido a favor o en contra de cualquier hipótesis.
El “Caso Roswell” no es la excepción. Según cuenta la historia, en de julio de 1947, algo cayó del cielo en las cercanías de la pequeña ciudad Norteamericana de Roswell, ubicada en el desierto del suroeste. El diario local “Roswell Daily” encabezó la edición del 8 de julio con un título que haría famosa a la ciudad: “La Fuerza Aérea recupera un plato volador estrellado en un rancho en la región de Roswell".
El artículo dio la vuelta al mundo. El diario había recogido las declaraciones oficiales del teniente Walter Haut, quien desempeñaba las tareas de vocero de la base militar local. Pero pocas horas más tarde el Estado Mayor desmentía lo publicado por el diario, a la vez que aseguraba que los restos hallados pertenecían a un globo meteorológico de altura. Esta desmentida hizo que Roswell volviese al olvido durante unos años.
Pero, con transcurso del tiempo, varios apasionados por el fenómeno OVNI comienzan a interrogar testigos y elaborar hipótesis de lo ocurrido. A partir de ese momento, lo que había sido “un hallazgo de restos” se transforma en “un complot del gobierno para tapar lo que ha ocurrido en realidad”.
Aparecen tantas versiones como investigadores abordan el caso. Se mencionan al menos 6 lugares diferentes para el hallazgo, y el número de cadáveres recogidos por el ejército, siempre según estos investigadores independientes, varía desde dos hasta nueve. Incluso algunos aseguran que el ejército mantiene (o mantuvo) como prisioneros a algunos tripulantes que se encontraban con vida luego del accidente.Corresponde a Stanton Freidman el honor de ser el primero en publicar un libro acusando al gobierno federal de haber escondido y maquillado el caso.
Medio siglo más tarde, Roswell se ha transformado en una especie de Meca en la que se reúnen cazadores de extraterrestres, fanáticos y simples curiosos. En 1991, con la presencia del retirado teniente Haut, se fundó el "Museo de Ovnis" en la ciudad. También comienza a celebrarse el "Festival de encuentros extraterrestres", organizado por la Cámara de Comercio local. El tema explota. Tiene todo lo necesario para atraer la atención: extraterrestres, complot del gobierno, y hasta un video con la autopsia realizada a uno de los tripulantes de las supuestas naves. En varios hangares de las afueras de Roswell, los turistas pueden asistir a conferencias (previo pago de algunos dólares) y comprar toda clase de objetos con la imagen característica de los hombrecitos verdes.
El recuerdo más vendido es una cabeza de extraterrestres en falsos frascos de formol. Unas 200.000 personas al año visitan Roswell, y gastan unos 5 millones de dólares en recuerdos y servicios de hotelería. Para una ciudad de menos de 50.000 habitantes en medio del desierto es mucho dinero. Quizás esto explique la gran cantidad de testigos locales que aseguran haber visto OVNIS, enanos verdes o casi cualquier cosa que el turista quiera escuchar.En la vereda de enfrente, está el informe definitivo de la USAF. En él se demuestra que el platillo volador es falso.
Por su parte, los ufólogos insisten en que lo falso es el informe. Esto, si no fuera por las pruebas (o ausencias de ellas) significaría una especie de “empate técnico”. Es que los ufólogos no disponen de una sola prueba de que el accidente haya ocurrido. No hay trozos (verdaderos) de la nave, no hay restos o sangre alienígena. Solo relatos de testigos.El informe oficial es categórico: el accidente de Roswell no involucra a ninguna nave de otro planeta, solo resultó ser “un globo destinado a detectar las ondas sísmicas que pudieran provocar las pruebas nucleares soviéticas”.
La otra “prueba irrefutable” del incidente, según los ufólogos, es el video de la autopsia realizada al cadáver (aunque algunos afirman que estaba vivo al momento de diseccionarlo) extraterrestre. Sin embargo, John Humphreys, responsable de los efectos especiales de la película "Charlie y la fábrica de chocolate", reconoció ser el autor del video, y que la “autopsia” en realidad implicaba a un “muñeco de látex relleno de hígados de pollo". Esto no ha hecho ni mella en la fe de los fanáticos.


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