jueves, 15 de diciembre de 2011

100 años desde la conquista del Polo Sur

El 14 de diciembre de 1911, el explorador noruego Roald Amundsen llegaba al Polo Sur, superando al capitán británico Robert Falcon Scott en una desesperada carrera para llegar el primero al fin del mundo. Amundsen, junto a Olav Bjalland, Helmer Anisen, Sverre Hassel y Oscar Witsning lograron la hazaña, dejando la bandera noruega como prueba de la gesta. Sólo 35 días más tarde, el 17 de enero de 1912, Scott y los suyos alcanzaron el punto, sólo para encontrar la enseña nórdica ondeando en el Polo Sur.

La clave del triunfo de Amundsen fue el transporte. El noruego se había convertido, en 1906, en la primera persona en cruzar el Paso del Noroeste (el paso que conecta los océanos Atlántico y Pacífico por el ártico canadiense), y había adquirido conocimientos de los nativos del ártico que se revelaron muy útiles a la hora de sobrevivir en la Antártida. El más relevante, el uso de los perros para tirar de los trineos.

Esa fue su elección para llegar al Polo Sur y la que le daría la victoria frente a Scott, que optó por ponies siberianos, vehículos motorizados y la fuerza de sus hombres para llevar a cabo la gesta. La opción de los británicos resultó ser fatal. Los ponies murieron, los vehículos fallaron y la fuerza humana se reveló por completo insuficiente para tirar de los trineos.

Mientras, Amundsen y su equipo, en un segundo intento del noruego, acompañados por 52 perros que tiraban de cuatro trineos, siguieron una ruta a través del hasta entonces desconocido glaciar Axel Heiberg. Al Polo Sur sólo llegaron 16 perros. Amundsen nombró su campamento 'Polheim', que significa ‘Hogar del Polo’. Los cinco exploradores dejaron, en previsión de que no lograran completar el regreso, una pequeña tienda y una carta en la que daban constancia de la hazaña. Pero lograron volver. El 25 de enero de 1912 alcanzaron el campamento base, llamado ‘Franheim’ y el 7 de marzo de 1912, llegaron a Hobart, Australia, certificando el triunfo de la empresa.

Mientras, Scott, acompañado de Henry Bowers, Edward Wilson, Edgard Evans y Lawrence Oates, emprendía el regreso después del mazazo de descubrir que no habían sido los primeros en llegar al Polo Sur tras recorrer casi 3.000 kilómetros a temperaturas de hasta 40 grados bajo cero. Desmoralizados, hambrientos, enfermos y débiles, los miembros de la expedición ya habían sufrido una baja con la muerte de Evans en febrero a consecuencia de una caída. Poco después, Oates, que sabía que su debilidad era un lastre para sus compañeros, que se negaban a abandonarle, salió una noche de la tienda para no volver más.

Scott y los dos compañeros que quedaban murieron en marzo de 1912. Una de las últimas anotaciones del capitán antes de fallecer fue: “Moriremos como caballeros”. Al pesar del fracaso, Scott y sus hombres fueron elevados a los altares de los héroes británicos.

Amundsen, por su parte, desapareció el 18 de junio de 1928, cuando intentaba rescatar al piloto italiano Umberto Nobile, que intentó llegar al Polo Norte a lomos de la nave ‘Italia’.

Con motivo del centenario de la hazaña de Amundsen, 30 expediciones buscan alcanzar el Polo Sur. Precisamente, ha sido la noruega la primera en fracasar, tras suspender la expedición por el abandono de dos de sus miembros.

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