miércoles, 23 de septiembre de 2015

El primer animal en andar a cuatro patas de la historia

Por un análisis de los huesos de Bunostegos akokanensis, un prerréptil de 260 millones de años, los expertos creen que fue la criatura más antigua conocida capaz de ponerse a cuatro patas. 

Hasta ahora, todos los pareiasauros conocidos que recorrieron el supercontinente de Pangea en la era del Pérmico hace 250 millones de años eran reptadores cuyos miembros sobresalían del cuerpo. 

Bunostegos akokanensis vivió hace 260 millones de años cuando los continentes que forman la Tierra a día de hoy aún estaban unidos en un supercontinente llamado Pangea. Tenía el aspecto de un reptil y el tamaño de una vaca actual, con un cráneo lleno de protuberancias y armadura ósea por la espalda. 

Fue descubierto en Níger en 2003, y hasta ahora se pensaba que había sido reptador como los demás pareiasauros que vivieron en el mismo periodo. Sin embargo, un análisis de sus huesos llevado a cabo por científicos de la universidad Brown, de Providence (Rhode Island) ha determinado que no fue así. 

Y es que, contrariamente a las extremidades de sus contemporáneos, que sobresalían lateralmente del cuerpo y se extendían hacia fuera o se inclinaban hacia abajo desde el codo, las del Bunostegos indican que andaba erguido sobre las cuarto patas mientras se desplazaba a un lado y a otro comiendo plantas. 

Según la paleontóloga Linda Tsuji, autora principal del estudio publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology, los pareiasáuridos o pareiasauros eran grandes herbívoros que vivieron su apogeo durante el Pérmico medio y superior (hace entre 266 y 252 millones de años) y que, para algunos investigadores, serían parientes de las tortugas actuales. 

Buena parte de los fósiles de pareiasáuridos se han encontrado en Sudáfrica pero también han aparecido en Marruecos (Arganaceras), Escocia (Elginia), Alemania (Parasaurus) o Rusia (Deltavjatia, Scutosaurus y Orbirkovia). 

Bunostegos akokanensis, el único pareiasáurido encontrado en Níger, debía pesar unos 272 kilos. Pese a su gran tamaño, su cabeza era proporcionalmente muy pequeña y estaba recubierta de bultos. 

Dicen los autores que a primera vista, las características morfológicas de Bunostegos sugieren que era un pareiasáurido avanzado, pero también tiene muchos rasgos primitivos que lo acercan más a los pareiasáuridos más antiguos. Por ello, concluyen que su cabeza bulbosa fue el resultado de una evolución convergente y que su linaje genealógico ha estado aislado durante millones de años. 

El clima fue la causa más probable que permitió que tanto los pareiasáuridos como otros reptiles, anfibios y plantas permanecieran aislados durante millones de años. 

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