martes, 16 de septiembre de 2014

Curiosidades sexuales de la Antigüedad

El sexo es una de los más grandes tabúes dentro de la sociedad, pero no siempre fue igual ni existieron las mismas costumbres. Desde la antigüedad hasta nuestros días, las relaciones y prácticas sexuales en las parejas han cambiado mucho, agregando nuevos factores o condenando otros. No todas las sociedades se comportan igual, a continuación podrás ver algunas de las costumbres sexuales de la antigüedad que pueden ser consideradas extrañas. 

El emperador con costumbres más extrañas.  

El emperador romano Tiberio, quien estuvo al mando entre los años 4 y 37, tuvo una vida sexual verdaderamente tumultuosa. Hizo construir un sitio donde hacía que jóvenes tuvieran relaciones frente a él, siendo espectador y participante. 

Nada de besos.  

Entre los griegos y los romanos aristócratas, los besos entre hombres y mujeres eran mal vistos. Sin embargo, los esposos solían besar a sus mujeres luego de volver de una fiesta, para que ellas detectaran el grado de alcohol ingerido por el marido. Además la costumbre cayó en desuso cuando los baños romanos aparecieron y muchos comenzaron a lavarse los dientes con orina. 

Popularidad del sexo anal.  

En las épocas grecoromanas el sexo anal era un práctica de lo más habitual entre hombres y mujeres, siendo una manera segura de lograr el placer sexual evitando embarazos no deseados. No obstante, no era lo mismo cuando se trataba de un adulterio, porque en ese caso la ley establecía que el afectado podía sodomizar al culpable. 

Egipto y la libertad.  

En Egipto las costumbres sexuales eran muy liberales, y si bien el adulterio era duramente castigado, los hombres y mujeres solteros podían tener relaciones con quien quisieran. Incluso existían las prostitutas, las cuales además no tenían una carga negativa como en la actualidad. Era necesario que las mujeres tuvieran relaciones premaritales para conocer mejor el mundo. 

Incesto en Egipto.  

Aunque el incesto no era algo común entre los pobladores egipcios, si lo era en la realeza. La sangre real corría en las venas de las mujeres, y para que un hombre pudiera convertirse en faraón debía casarse con una mujer de la realeza, es decir su hermana o hermanastra. 

Sexo después de la muerte.  

Los egipcios creían que después de la muerte también había vida sexual. Por eso, a los hombres difuntos se le ataban penes falsos, mientras se hacía lo mismo con pezones para las mujeres. De este modo, podían seguir usándolos después de la muerte, en el más allá. Ensaladas con poderes Para los griegos la lechuga era considerada un alimento poderoso que podía ser un afrodisíaco, al igual que las zanahorias. Confiaban mucho en la alimentación como poder para las relaciones sexuales.

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